Cuando te tuve olvidé que te dejaría

Cuando te tuve olvidé que te dejaría.

Y no memorice los ríos que pulsan detrás de tu piel.

Te amé de formas que yo desconocía y sujete el mundo a través de tu cintura.

Navegue tus pechos y descansé sobre la dulce piel de tus pezones. Nunca me cansé de besarlos, decirles secretos y fotografiarlos con la yema de mis dedos.

Cuando sentía tu cabello desplomarse sobre mi cuello mientras arrullábamos nuestras sedientas almas en el danzón de nuestras caderas, entendía los misterios de tu vida secreta.

Recuerdo también los pequeños sismos que mis besos producían sobre tu cuerpo.  A veces parecía que caías con las alas dobladas y otras que flotabas en las corrientes de mi aliento y la estabilidad de mis labios.

Pero ahora, mientras duermo, mi mano se desliza hacia donde te acostabas.  El vacío es inmenso . Tu ausencia  reverbera a través de la noche y es tan grande como la masa de tierra que nos separa.

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