Los juegos del hambre: ¿Hasta cuando se arriesgará Hollywood?

Me gustaría pensar que la cinta Los juegos del hambre (The Hunger Games, 2012) es un guión original escrito por una nueva promesa en Hollywood porque la cinta estaría bajo una diferente lupa.  La realidad es que no.  Los juegos del hambre es primero un libro escrito por Suzanne Collins  (el cual forma parte de una trilogía) y es inevitable no hacer una comparación entre el libro y la película.

La premisa es las siguiente: en un futuro, lo que era Estados Unidos se convierte en Panem, un territorio conformado por 12 distritos controlados por el Capitolio.  Los habitantes de dichos distritos, padecen condiciones de vida difíciles, con  muchas carencias y poco o casi nada que hacer.  Por el otro lado, la gente en el Capitolio, vive con todos los lujos gracias a lo que cada distrito produce y exporta.  Existió una fallida rebelión en el ahora inexistente distrito 13, y para recordarles a todo Panem sobre esto, una vez al año, un niño y una niña de cada distrito, son escogidos para participar en una arena en una pelea hasta la muerte donde solo puede haber un vencedor y la cual, es televisada para todos los habitantes de Panem.  Katniss, al ver que su hermanita es escogida, se ofrece como tributo para tomar su lugar.

Con una premisa así es muy difícil arruinar el proyecto y aunque la versión cinematográfica no destruye por completo el espíritu del libro, si logra degradarlo hasta un punto que la historia pierde mucho su propósito de crítica y originalidad.

La dirección quedo a cargo de Gary Ross, un director relativamente desconocido pero que demostró su calidad con cintas como Seabiscuit (2003) y Amor colores (Pleasentville, 1998).  Creo que la dirección es uno de los puntos fuertes de la cinta.  Ross optó por movimientos bruscos de cámara, encuadres castigados y zooms, entre otras cosas, simulando de manera eficaz como muchos de los reality shows se graban hoy en día.  Los primeros veinte minutos de la cinta, cuando se introduce el distrito 12 y a sus habitantes, es un gran logro por parte del director; sus encuadres y la edición establecen bastante bien el escenario.

Pero poco a poco, mientras se van introduciendo los diferentes elementos del mundo de Panem la cinta pierde fuerza.  Para empezar, y si, no me importa pero es un factor determinante, los habitantes del distrito 12 no parecen estar muy hambrientos ni muy desesperados.  En la novela, uno de los elementos más importantes que determinan mucho del a historia es la desesperación que viven día a día sin saber si comerán o no.  La cinta está mas preocupada por desarrollar, sin mucho éxito, las relaciones de Katniss con su hermana, y con su amor no confesado, Gale que darle vida al mundo que a su vez le da peso y forma las consecuencias que vendrán después.

Para cuando vemos a la primer persona del Capitolio, Effie, uno no sabe si es un humanoide de otro planeta o un intento fallido por parte de los vestuaristas y maquillistas.  La vestimenta, el maquillaje, y la postura no cuadran cuando la cámara regresa a los habitantes del distrito 12.  En el libro funciona, porque este se atreve a ir donde la película no quiso.  Ahí, Katniss es sucia, tiene pelos en las piernas, costras por el cuerpo, etc.… Es una mujer que no tiene tiempo para la vanidad, ya que es la principal proveedora de alimentos en su casa; en la cinta, Katniss y el resto de los cuidadnos de los distritos, parecen sobrevivientes de un holocausto o miembros de una secta al estilo Hamish pero nunca parecen víctimas de una represión por un gobierno totalitario, mas, cuando este gobierno y su gente, tienen un código tan bizarro e inverosímil.

En el momento que Effie saca los papelitos con los nombres de los tributos de ese año, la cinta fracasa.  ¿Dónde quedó la desesperación, el miedo de ser escogido en un evento tan cruel y violento? Si, la cinta abre con Prim, la hermana de Katniss, teniendo una pesadilla si es escogida o no al día siguiente, pero se siente forzada, puesta de acuerdo a las fórmulas probadas por décadas en Hollywood.  Fuera de eso, vemos un video que muestra un poco de violencia en algunos de los juegos pasados pero nada realmente manifiesta el miedo que los niños pueden sentir al saber que pueden terminar siendo elegidos.

A partir de aquí es una montaña rusa que no llega muy alto. El personaje de Haymitch, interpretado por Woody Harrelson (otro de los puntos fuertes de esta cinta), es un alcohólico que alguna vez ganó los juegos y ahora es el mentor de Katniss, y Peeta, el otro tributo del distrito 12.  Pero el filme no enseña lo que hay detrás de este hombre.  Un ejemplo muy claro está en el libro, es una escena en donde Katniss y Peeta someten a Haymitch demostrando que están dispuestos a luchar; Haymitch dice algo cómo “¿Por fin me dieron un par de guerreros?” e inmediatamente decide dejar la bebida y entrenarlos.  En la cinta jamás vemos esto.

Tampoco vemos el triángulo de amor entre Katniss, Gale y Peeta ni vemos el manipuleo por parte de Haymitch para usar dicha relación en beneficio de ellos dos.  Tampoco vemos  la obsesión de la gente de Panem por el supuesto amor entre Peeta y Katniss, que es un factor clave en la triología.  Y aunque Ross dirige emulando un reality show, durante toda la odisea dentro de los juegos del hambre se nos olvida que lo que vemos lo están viendo millones de habitantes en los demás distritos y algunos de ellos tienen a su hijos e hijas combatiendo por sus vidas.

Y aquí uno de los puntos mas negativos de la cinta; el libro es violento, y en mi opinión expande los límites de censura en cuanto a la violencia en una novela juvenil.  Cuando supe que sería PG-13 en Estados Unidos, inmediatamente me enojé y pensé que la película ya estaba condenada a ser mediocre.  No es que la violencia sea el fin pero si es un recurso muy fuerte por parte de Collins para hacer un llamado a revisar que es lo que llamamos entretenimiento en este siglo; porque de alguna forma niños asesinándose entre ellos es una alegoría a este popular tipo de entretenimiento en donde las personas son usadas, expuestas y deshumanizadas para el entretenimiento de millones.

Pero es justo eso lo que no está en la cinta; y es un hueco gigante.  Incluso, para la audiencia juvenil, que en su mayoría son niñas, la cinta les queda a deber.  No vemos en la pantalla el  romance ni el conflicto interno de Katniss cuando se da cuenta que siente algo por Peeta y Gale.

Y es triste porque en una época donde Hollywood esta atravesando un período de malas secuelas, remakes desastrosos, y sequía en sus géneros, una cinta como Los juegos del hambre pudo haber sido una bocanada de aire fresco; pero donde se atrevió a ir la novela, la película se conformo por el camino seguro el cual seguramente le dará muchos millones de dólares, pero la oportunidad que ofrecía quizá nunca regrese.

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