Lidiando con el post-vacation blues a través de un poema de Cavafis

 

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Después de ir a Playa del Carmen por primera vez y quedar profundamente enamorado del lugar, llegaron inevitablemente los post-vacation blues. Seguir leyendo “Lidiando con el post-vacation blues a través de un poema de Cavafis”

Pablo Cordero: Crafty Guitarrist

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Cité a Pablo en un café en Polanco sin saber mucho acerca de él. Lo poco que pude recopilar (e intuir) sobre su vida y persona fue al revisar su perfil de Facebook después de que aceptó mi solicitud de amistad, y de los pocos recuerdos que tengo de Pablo en el concierto de ‘Robert Fripp & The Orchestra of Crafty Guitarrists XII’, cuando lo vi pasar entre la audiencia –junto a otros 49 guitarristas, entre ellos Robert Fripp– el 27 de Febrero del 2016 en el Salón Ángeles en Tlatelolco. Seguir leyendo “Pablo Cordero: Crafty Guitarrist”

La fe en los fines de semana

Cuando toca la última campana los viernes, los alumnos se escurren por los pasillos con una sonrisa muy particular.  Los maestros suspiramos de alegría y pensamos en lo que tendremos que calificar y cuanto podremos descansar, por lo menos a mí así me pasa, mientras otros desde sus cubículos en la oficina piensan en citas, fiestas, reuniones, comidas en sábado, comidas en domingo, el cine, el parque, o simplemente en el cómodo sillón con la tv y el contenido de elección.  Pero todos, de forma consciente o inconsciente, pensamos en el cambio que traerá el fin de semana.

La semana es un ciclo que nace y muere para volver a nacer el siguiente lunes. El día tiene una vida más corta pero funciona de manera parecida. Se trabaja/estudia durante un periodo de éste y se llega a descansar o realizar la actividad placentera. Así como la semana vuelve a iniciar, el día también. Si agrandamos la escala, el año funciona parecidamente, sin embargo, un año es más como uno de los tantos pináculos que habrán en nuestras vidas.

Dejando esto claro podemos pensar el efecto que estos ciclos tienen sobre el ser humano. Empezando por el menor, que es el día, podemos ver como cada mañana despertamos con un cierto grado de esperanza acerca de que traerá el nuevo día.  Y es precisamente esta motivación la que nos mueve y nos permite ser constantes en la vida porque al final no es más que una promesa a corto plazo de mejores tiempos.

Y es ahí donde creo que estos ciclos se tornan peligrosos. Esperamos ese cambio que nosotros muchas veces no somos capaces de realizar y lo dejamos en las manos del destino, del fin de semana, para así convertirnos en seres totalmente reactivos. Es curioso como mucha de la gente (especialmente en el sector oficinista) el concepto de relajación y descanso que tienen, es ir a bares, antros o reuniones sociales en donde la música es estridente, las conversaciones una presión social y el modelo de conducta esta muy relacionado a la bebida. Es totalmente contradictorio pero a la vez sumamente lógico porque lo que estas personas buscan en esos bares y antros, es que se cumplan, de manera externa, esas expectativas que los días de la semana no llenaron. Encontrar una pareja, ya sea sexual o para algo formal, encontrar admiración e incluso se busca de alguna forma un éxito que no se vea reflejado en el trabajo.

El derroche de dinero que mantienen a este tipo de lugares proviene de una necesidad muy profunda por encontrar en lo efímero de la “fiesta”  los permanente de lo “espiritual”. Para el domingo, muchos estarán crudos y vacíos, preguntándose porque están vacíos o jurando no volver a tomar de esa manera. Por eso el ciclo se convierte en algo tan peligroso. El fin de semana genera un nivel tan alto de expectativas que la persona hará lo posible por cumplirla y para cuando llegue el domingo y vea que en su vida no ocurrió ese milagro el vacío/depresión es inevitable. Llega el lunes y el ciclo se reinicia con la esperanza de que este nuevo fin de semana sea el que cambié nuestras vidas.

Las mismas canciones pop románticas lo revelan de manera muy inocente. Las letras están repletas de ” hoy es la noche”, “hoy todo puede suceder” “una noche de esto y el otro” etc. Claro que no solo tiene que ser romántico.   La generación de expectativas es un abanico muy amplio y hay cabida para de todo tipo.  Lo importante, creo yo, es reconocer el patrón y saber romper con él.  El lugar para crecer, para desarrollarse como persona es aquí, es ahora.  Los factores externos son tan confiables como las predicciones de un chaman; por mucho que fallen, algunos tienen en ellas una Fe absoluta.  Nos pasa igual.

¿Como sería un lunes sin expectativas?  Ojo, no me refiero a que no se deban de tener, al contrario, pero deben estar fundamentadas en algo tangible y controlable por nosotros.  ¿O a que sabrá un domingo de plenitud? Estoy seguro que algunos muchos lo saben, pero la gran mayoría (me incluyo), no.  Insisto,  por eso debemos identificar el patrón y desmantelarlo. Quizá, si dejamos nuestras vidas, en nuestras propias manos, los lunes serán lo mismo que un sábado, o un martes; una oportunidad para disfrutar la vida y encontrar plenitud.

#Renunciacalderón

#RenunciaCalderon

Como me molesta cada vez que leo en Twitter el hashtag #RenunciaCalderon. Las personas que lo usan, lo hacen con el fin de protestar en contra de un gobierno supuestamente malo. Mi pregunta es, ¿qué hacen ellos por mejorarlo?

La mayoría de las personas que viven en este país han olvidado muchas cosas. Como criticar a un presidente que lleva casi seis años en el poder intentando revertir el daño que se hizo en setenta. Por otro lado lo juzgan por combatir el crimen organizado diciendo que antes no habían tantas muertes y la inseguridad no era tan elevada. Lo que no se dan cuenta es que en ese tiempo  no existía este nivel de inseguridad porque nadie atacaba a los narcotraficantes, por lo tanto, estos no tenían por que defenderse.

No olvidemos que en los sexenios anteriores el gobierno no permitía que se le confrontara  y criticara abiertamente. Por lo que no nos enterábamos de muchas situaciones que ocurrían en ese momento. Hoy en día la comunicación es mucho más abierta no sólo por la postura del mismo gobierno sino por el boom de las redes sociales.

En el caso de las redes sociales, Twitter, sobresale debido a su funcionamiento y la capacidad que tiene para derramar la información en cuestión de segundos a través de sus usuarios.  La información circula a un ritmo muy acelerado alcanzando a miles de personas, y es este justo el problema; la gente tiende a indagar en temas que desconocen iniciando propuestas o siguiéndole la corriente a otros como en el caso del hashtag #renunciacalderon.

Yo me pregunto, ¿cuántos de los que firman sus tweets con este hashtag, saben realmente de política?  ¿Cuántos de estos usuarios entienden el funcionamiento del gobierno desde sus cimientos hasta el último servidor público? ¿Cuántos de estos usuarios cumplen su rol como ciudadanos, es decir, no dan mordidas, respetan los altos, pagan sus impuestos, van a votar y contribuyen al desarrollo de su comunidad?  La guerra contra el narcotráfico puede ser muchas cosas pero también puede ser una cloaca que sello el PRI y el PAN vino a destapar.  ¿Vale la pena enfrentarlos de frente a costa de tantas vidas humanas?  ¿Vale la pena SOLO si se logra el objetivo? ¿Si Calderón y su gobierno gana, dejan de ser víctimas y se convierten en héroes?  ¿Pactar con el Narco es la solución?  Apoyemos o no la “guerra” de Calderón no debemos dejar que sea nuestro pasatiempo nacional criticar a este país  y hacerlo menos por unos cuantos followers. De por sí el Mexicano sufre de una mentalidad derrotista y bajo autoestima, esta actitud solo lleva a más ignorancia.

Los mexicanos en Twitter siempre se están burlando de algo sin ofrecer alternativas, respuestas o ayuda.  Durante el pasado mundial de futbol fue la selección mexicana, cuando se rescataron a los mineros en Chile se atacó a México como no se resolvió igual  el caso de nuestros minero  y cuando López-Dóriga demostró su poco nivel de inglés el país entero a través de tweets no hizo más que burlarse de él por días con el famoso hashtag #juayderito.  Pero lo que los mexicanos pierden de vista es que esta red social funge como espejo para nuestra realidad social.  En vez de usarla para unirnos, para reclamar al gobierno lo que creemos que merecemos, para alimentarnos como personas y compartir conocimientos, en vez de usar Twitter como un medio para acabar  con el absurdo clasismo de este país, lo usamos para atacarnos y hacernos menos y recalcar lo que nos ha destruido por años, como el  claro ejemplo de otro hashtag #esnaquisimo.

Y que no digan que no nos importa que nos critiquen porque cuando el programa de la BBC Top Gear se burló de nuestro país la mayoría de los mexicanos se indignaron y no pudieron aceptar una crítica, una simple burla.  Para burlarse inteligentemente de otros hay que saber burlarse de uno mismo por qué es la humildad misma la que ilumina nuestros errores y nos permite reconocerlos en otros.

#Renunciacalderon no es más que un desesperado grito mal dirigido por personas que saben que algo anda mal pero en el fondo tienen miedo de actuar.  Es muy fácil echarle la culpa a los demás de nuestra infelicidad pero la verdad es que, para citar a un amigo, “la forma en la que vemos al mundo es como somos”.  Calderón no es culpable del México que tenemos, ni es culpable que los drogadictos consuman lo que él Narco ofrece, ni tampoco es culpable de que nos estacionemos en doble fila, ni tampoco es culpable que queramos comprar nuestra salida del torito cuando rebasamos el límite del alcohol.

Yo creo absolutamente en la frase “tenemos el país que merecemos”.  Para que se logre un verdadero cambio, se necesita antes que nada una revolución mental, en donde se pueda crear un país que no tenga lugar para el narcotráfico, ni la corrupción, ni el clasismo pero definitivamente este cambio no se va a dar twiteando cosas (que ni el mismo twittero entiende) sentado desde la comodidad de su rutina cayéndole bien a sus “followers” y ganándose unos Follow Fridays en el proceso.

Ana Paula y Ricardo Otero