El Verdadero Taxco

Llegamos a Taxco cuando estaba anocheciendo. Mientras subíamos la empinada calle rumbo al hotel el cielo se iba oscureciendo borrando lentamente el pueblo empotrado sobre la montaña. Aun así, dio tiempo para que pudiera ver la belleza colonial (que término más extraño, belleza colonial, algo bello dejó la brutal colonización de México) de Taxco. Seguir leyendo “El Verdadero Taxco”

Cuando te tuve olvidé que te dejaría

Cuando te tuve olvidé que te dejaría.

Y no memorice los ríos que pulsan detrás de tu piel.

Te amé de formas que yo desconocía y sujete el mundo a través de tu cintura.

Navegue tus pechos y descansé sobre la dulce piel de tus pezones. Nunca me cansé de besarlos, decirles secretos y fotografiarlos con la yema de mis dedos.

Cuando sentía tu cabello desplomarse sobre mi cuello mientras arrullábamos nuestras sedientas almas en el danzón de nuestras caderas, entendía los misterios de tu vida secreta.

Recuerdo también los pequeños sismos que mis besos producían sobre tu cuerpo.  A veces parecía que caías con las alas dobladas y otras que flotabas en las corrientes de mi aliento y la estabilidad de mis labios.

Pero ahora, mientras duermo, mi mano se desliza hacia donde te acostabas.  El vacío es inmenso . Tu ausencia  reverbera a través de la noche y es tan grande como la masa de tierra que nos separa.

26 de Julio a las 11 43 pm

Poca cosa fue empezar a quererte de lejos, pensarte entera y seductora, con las palabras escogidas, las miradas contadas y toda tu prudencia vertida sobre cada gesto de tu cara.

Poca cosa fue dedicarte mis noches a contemplarte a través del monitor y separar tu voz del la estática caótica de la distancia y cuando desaparecías yo recurría no a las imágenes sino a tus breves palabras y te trazaba en mi mente esperando formar tu espectro para que durmiera conmigo.

Poca cosa fue comprar un boleto que me lleve a ti. Allá en el sur profundo de esta masa de tierra en donde imagino en todos los ángulos, incluso en los de las realidades paralelas, como será nuestro primero beso, aquél que selle nuestro destino y nos compruebe que si exisitimos.

Poca cosa es arder a fuego invisible al tener tu piel tan lejos pero es como la promesa de un paraíso terrenal en donde mis manos y labios se vuelven eternos.

Pero, lo que no es poca cosa, es que este corazón viejo y maltratado por historias que ni recuerda, se haya entregado sin mi consentimiento a los anhelos de mi cuerpo en donde duermo sobre el deseo y la promesa de que este 26 de julio a las once cuarenta y tres tendré la dicha de probar tu alma hasta el amanecer.

Deseos de un enamorado…

Ojala te enamores de mi tristeza porqué así se que estarás enamorada de mi y no del boceto que ahora te haces en tu cabeza.

Ojala también te enamores de mi melancolía y entiendas que dentro de mi habitan los restos de un pasado que era para ti.  Un pasado saturado de colores fantásticos y melodías secretas las cuales han resonado en las cavernas de mi ser desde que encontré que la música es vida para los locos.

Ojala entiendas mis silencios repentinos en donde parece que el mundo me cae sobre los párpados mientras muestro una sonrisa impostora.  Pero debes saber, que él corazón que me dieron, se ha enfermado de justicia, y mientras los otros laten ignorantes el mío late sabiendo.

Ojala me creas que cada movimiento que hago es una ofrenda a la vida, en donde tu cuerpo es el templo y mis labios el peregrino.

Ojala que todos estos deseos se transmutan en realidades, en este mundo en donde coincidimos, para que así siempre caminemos juntos a la orilla del mismo sueño, acostados lada a lado, bajo un mismo techo.

La dama de azul

Eres clara como la luz que se refleja en los pozos de mi alma mientras una luna canta suavemente guardando los restos del día.

Te contemplo a lo lejos mientras te paseas por las planicies de mi visión, llevas el cabello suelto como cascadas que corren por tus hombros y explotan a la altura de tus pechos.

Como secreto del bosque caminas pisando lento en donde cada paso es un mito nuevo, y los árboles guardan tu retrato en sus hojas mientras sus troncos se llenan de ti.

Eres la dama de honor en la fiesta que aun no comienza, a la cuál todos queremos ir pero solo pocos podremos.

Eres el rezo oculto que las madres mas puras confiesan en el silencio de la noche, a sus hijos que mueren de miedo.

Eres la fresca brisa qué acaricia el puerto mas desdichado, la cuál soplando les dice a todos “La vida no se ha acabado”.

Al sur yace…

Al sur yace donde quiero estar… kaleidoscopio de historias encerradas en concreto dando la espalda quizás al mar.

Al sur yace aquella mujer cuya danza con las manos me ha envuelto por completo haciendo de mi otra vez un soñador que ha encontrado su sueños.

Al sur yace la esperanza de regenerar el corazón vencido cuyos latidos se habían convertido en timbres mecánicos de un viejo androide abusando del aceite.

Al sur yacen esos lugares que guardan los recuerdos de una vida olvidada en donde todos son hombres de Fe y nadie teme el final.

Al sur yace una playa con olas cristalinas que arrullan mi sentidos y calman la tormenta de mi corazón mientras las conchas adornan su cabellera.

Al sur yace la ciudad de la esperanza en donde todo pasa y nada se pierde, donde todos nos llamamos por nuestros nombres verdaderos y brindamos con la copa llena.

Al sur estas tu Carolina mientras que yo estoy acá, peregrino que comienza su larga travesía hacía tu altar…