Como me hace falta…

Como me hace falta una boca que en silencio me cuente su vida.  Un rostro ilegible que contenga el abecedario secreto. Unos ojos que cuando parpadeen produzcan tormentas de colores.  Unas manos delicadas capaces de moldear mi sueños.  Unos senos que encierren el corazón mutante en infinita ternura.  Unas piernas que caminen seguras, a paso tierno, a trote ligero.  Como me hace falta una mujer a la cuál contarle mis secretos, a la cuál ofrecerle todos mis altares pasados y pedirle perdón por haber sido un pagano.  Como me hace falta esa mujer.

Poema 5

Cierro los ojos y mi mente conjura imágenes de lugares que no conozco, llenos de ventanas y pasillos permeados de olvido. Y mientras recorro dichos espacios no puedo evitar sentir una cierta familiaridad. ¿Acaso sueño el final de los caminos que nunca tomé? ¿En donde tu siempre estas, inmóvil y serena como cada cambio de estación esperando que el Tiempo mismo te venga a besar para que reanudes tu viaje estático y en algún punto nos podamos encontrar?

¿Es posible coincidir en espacios inexistentes? ¿Serán las costas del olvido? ¿O las planicies del ayer? ¿Quizá es la terminal del mañana donde nadie sube y nadie baja mientras los camiones viajan llenos de espectros persiguiendo cometas fantasmas en su lucha por entender? Sea cual sea la razón o el motivo o la causa, justa e injusta, yo te espero, arropado con palabras, pensadas para ti en mis infinitos ayeres, listo para verte descender de un camión en las terminales del olvido donde todos los condenados esperamos a esperar aquella viajera que se atrevió a viajar.

Cadáver Exquisito #1

A continuación, un ejercicio entre Melissa Limón y yo el cuál realizamos a través de Google Wave. A ver que opinan:

Amor, eternidad fugaz, cielo que estalla

en mil anhelos que riegan las tierras del olvido.

y el silencio en su silencio me aniquila, como el desierto ausente de un rezo apresurado

o como el repentino valle que envuelve al ateo cuyo dios lo ha abandonado.

Probé mi mortalidad en un vaso de agua; eran como agujas entrando a mi garganta. Y mientras bebía, moría y muriendo no dejaba de saciar mi sed inmortal hasta que la copa se vació de entendimiento y yo inundado de muerte empecé a soñar…

Fuente de vida.

Ahora es cuando más anhelo ser aquel que no ama, aquél que no quiere, aquél que puede vivir cantando con las manos libres y el corazón todavía fijo en el pecho.

Libre de toda desilusión, de todo sentimiento de eternidad para así recordarme a diario mi propia mortalidad y lo evaporable que soy.

Como campo sediento, anhelo las aguas de pasión, que inunden mis necios labios y refresquen las sedientas bocas de mis poros.

Y que me liberen de toda sed,  para que así no busque el corazón compañero ni el alma vecina, sino mi propia fuente de vida, emanando de mi interior, regando mis venas hasta saciar por completo mi corazón .