Cuando te tuve olvidé que te dejaría

Cuando te tuve olvidé que te dejaría.

Y no memorice los ríos que pulsan detrás de tu piel.

Te amé de formas que yo desconocía y sujete el mundo a través de tu cintura.

Navegue tus pechos y descansé sobre la dulce piel de tus pezones. Nunca me cansé de besarlos, decirles secretos y fotografiarlos con la yema de mis dedos.

Cuando sentía tu cabello desplomarse sobre mi cuello mientras arrullábamos nuestras sedientas almas en el danzón de nuestras caderas, entendía los misterios de tu vida secreta.

Recuerdo también los pequeños sismos que mis besos producían sobre tu cuerpo.  A veces parecía que caías con las alas dobladas y otras que flotabas en las corrientes de mi aliento y la estabilidad de mis labios.

Pero ahora, mientras duermo, mi mano se desliza hacia donde te acostabas.  El vacío es inmenso . Tu ausencia  reverbera a través de la noche y es tan grande como la masa de tierra que nos separa.

Deseos de un enamorado…

Ojala te enamores de mi tristeza porqué así se que estarás enamorada de mi y no del boceto que ahora te haces en tu cabeza.

Ojala también te enamores de mi melancolía y entiendas que dentro de mi habitan los restos de un pasado que era para ti.  Un pasado saturado de colores fantásticos y melodías secretas las cuales han resonado en las cavernas de mi ser desde que encontré que la música es vida para los locos.

Ojala entiendas mis silencios repentinos en donde parece que el mundo me cae sobre los párpados mientras muestro una sonrisa impostora.  Pero debes saber, que él corazón que me dieron, se ha enfermado de justicia, y mientras los otros laten ignorantes el mío late sabiendo.

Ojala me creas que cada movimiento que hago es una ofrenda a la vida, en donde tu cuerpo es el templo y mis labios el peregrino.

Ojala que todos estos deseos se transmutan en realidades, en este mundo en donde coincidimos, para que así siempre caminemos juntos a la orilla del mismo sueño, acostados lada a lado, bajo un mismo techo.

Al sur yace…

Al sur yace donde quiero estar… kaleidoscopio de historias encerradas en concreto dando la espalda quizás al mar.

Al sur yace aquella mujer cuya danza con las manos me ha envuelto por completo haciendo de mi otra vez un soñador que ha encontrado su sueños.

Al sur yace la esperanza de regenerar el corazón vencido cuyos latidos se habían convertido en timbres mecánicos de un viejo androide abusando del aceite.

Al sur yacen esos lugares que guardan los recuerdos de una vida olvidada en donde todos son hombres de Fe y nadie teme el final.

Al sur yace una playa con olas cristalinas que arrullan mi sentidos y calman la tormenta de mi corazón mientras las conchas adornan su cabellera.

Al sur yace la ciudad de la esperanza en donde todo pasa y nada se pierde, donde todos nos llamamos por nuestros nombres verdaderos y brindamos con la copa llena.

Al sur estas tu Carolina mientras que yo estoy acá, peregrino que comienza su larga travesía hacía tu altar…