Otra generación perdida

Con mis ojos recorro los días llenos de colores sonoros mientras el mundo permanece sordo.

El sol que aún cuelga es el mismo del primer ayer, donde majestuosamente nos contempla, en su silencio milenario ardiendo por arder.

Somos los hombres de un presente soñado en las estaciones del ayer por aquellos viajeros que ya sabían lo que iba a suceder.

“Siempre supimos que sabíamos lo que nunca quisimos saber.”
“Por eso nos fuimos al norte.”
“Por eso retamos al sol.”

Y donde había oro solo queda avaricia, y donde se acostaba la piel solo quedan las huellas del deseo, porqué los que soñaban con este lugar cuando nosotros viajábamos hacía acá, han pagado los impuestos del tiempo mientras con mis ojos veo como nuestra casa colosal cada día se hace mas pequeña.

Deseos de un enamorado…

Ojala te enamores de mi tristeza porqué así se que estarás enamorada de mi y no del boceto que ahora te haces en tu cabeza.

Ojala también te enamores de mi melancolía y entiendas que dentro de mi habitan los restos de un pasado que era para ti.  Un pasado saturado de colores fantásticos y melodías secretas las cuales han resonado en las cavernas de mi ser desde que encontré que la música es vida para los locos.

Ojala entiendas mis silencios repentinos en donde parece que el mundo me cae sobre los párpados mientras muestro una sonrisa impostora.  Pero debes saber, que él corazón que me dieron, se ha enfermado de justicia, y mientras los otros laten ignorantes el mío late sabiendo.

Ojala me creas que cada movimiento que hago es una ofrenda a la vida, en donde tu cuerpo es el templo y mis labios el peregrino.

Ojala que todos estos deseos se transmutan en realidades, en este mundo en donde coincidimos, para que así siempre caminemos juntos a la orilla del mismo sueño, acostados lada a lado, bajo un mismo techo.